domingo, 23 de octubre de 2011

Dexter: 6x03 comentario

Señor Morgan, parece que usted y yo empezamos a entendernos otra vez después de nuestra crisis que empezaba a durar ya demasiado tiempo. Dexter anuncia finales; siempre lo ha hecho, desde la primera temporada, pero yo no se si es visión de futuro o deseo personal pero esta vez parece que habla en serio.
Su víctima de este tercer capítulo le ha hecho ver el futuro, ver su futuro como asesino en serie retirado en un asilo con una caja de trofeos oxidada. Porque sí, los asesinos en serie también se hacen mayores si no son capturados. ¿Es ese el futuro de Dexter en 30 años? ¿Es el que quiere él? ¿Es el que queremos nosotros? Yo, personalmente, no; ya lo dije la semana pasada. En realidad Dexter no se parece tanto a su víctima, no quiere que su hijo descubra algún día el monstruo en el que se ha convvertido. Pero entonces, ¿qué quiere Dexter? Desde el final de la temporada cuatro (y me vais a perdonar que post tras post tome como referencia ese final) llevo pensando que la serie ha perdido un poco el norte, y si la serie pierde el norte, Dexter lo pierde también...¿o es al revés? La culminación de esto ha llegado con la caída de su caja de trofeos. Ya lo dice el propio Dexter: no sabe quien es quien, no sabe en qué orden van. Ahora todo es caos; no es la primera vez que pierde sus trofeos, pero ¿será esta la definitiva?
Aun así decía que Dexter y yo nos estábamos reconciliando porque hay en este tercer capítulo un Dexter más agresivo, más frío, calculador y con un toque, de nuevo, psicópata a la hora de matar y eso ya es mucho teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Y más aun: la visión apocalíptica del avance del próximo episodio nos deja sensaciones de mucha más acción para las próximas semanas.
Pero más allá del protagonista, la comisaría de Miami parece estar volviéndose un poco loca...¡hasta Masuka ha conseguido una cita! Todo está del revés. Se supone que Laguerta, más allá de que nunca ha soportado demasiado a Debra, estaba enfadada porque ese puesto era supuestamente para Angel, pero Angel parece más cercano a Debra que a su ex-mujer. ¡Santo varón, Angel! Algún día tendrá que explotar por algún sitio. 
Todo lo contrario que Quinn, que parece que a vuelto a los orígenes en ser, básicamente, un capullo integral. No solo por su alardeada y presumida promiscuidad, que no nos importa para nada, sino porque intentará, de la mano de Laguerta, hacerle la vida imposible a Debra en su nuevo puesto. ¡Vaya dos que se han ido a juntar! Los dos personajes más “bipolares” de la serie. Si tras el primer capítulo hablaba de que no entendía el comportamiento de Maria Laguerta a lo largo de toda la serie, lo de Quinn también es para analizarlo aparte. Parecía que con Debra había madurado; quizás es el shock de la ruptura lo que le ha hecho retroceder quince años en su evolución mental; porque echarle en cara a Debra que la ruptura va ligada a su ascenso es bastante curioso, tanto como para plantearse que este muchacho tenga un episodio de amnesia temporal de cierta escena rodilla en el suelo, anillo en la nevera y tortitas quemándose...no sé, igual Debra no dejó suficientemente claro que eso tenía algo que ver.
En fin, que menos mal que Dexter solo mata a asesinos porque si no alguno en esa comisaría se iba a llevar más de un susto.

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