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martes, 4 de diciembre de 2012

don't mess with Kalinda


Es muy difícil encontrar fallos en el guión de The good wife. Desde el comienzo de la serie se ha caracterizado por una coherencia absoluta de sus personajes y por unas tramas perfectamente desarrolladas. Sin embargo, a partir de la tercera temporada ha ido mostrando ciertos signos de debilidad. Quizás sea porque todo producto se quema, quizás sea porque una vez que resuelves la tensión sexual no resuelta de los personajes principales todo es más complicado de mantener como el primer día.
El caso es que al comenzar la temporada pasada, la tercera, los guionistas intentaron por todos los medios buscarle una pareja a Cary, y no hubo manera. No la hubo porque no había mujer que tuviera química con este pobre chico; y eso que su personaje gana muchísimo más del lado de los “malos” que no ahora que se encuentra un poco en mitad de ninguna parte. Esos bandazos del año pasado no llegaron a incomodarnos demasiado porque tampoco tocaban a un personaje, digamos, demasiado importante. No como en esta temporada:
el final de la tercera temporada es probablemente el más tenso desde que comenzó la serie. Sí, todos recordamos como terminó la segunda pero también sabíamos que eso iba a pasar así que no cuenta. El final de la tercera nos deja a Kalinda en peligro y la sombra de su marido acechando a mi personaje favorito. Las expectativas estaban por las nubes con la llegada de Nick y el golpe ha sido tremendo. Tengo que decir que a mi el personaje no me desagrada y que la idea de al trama tampoco me disgustaba del todo, al contrario de lo que, al parecer, le ha ocurrido a la mayor parte de la audiencia de The good wife. Me explico.
Estamos acostumbrados a ver a Kalinda en una posición dominante en su relación con la mayoría de los personajes y con los que no, mantenía una distancia que impedía tanto al espectador como al resto de los personajes conocer lo que estaba ocurriendo ahí dentro. Con la llegada de Nick todo esto cambia. Kalinda, por primera vez, se ve expuesta. No domina y mucho menos controla las situaciones que se suceden a su alrededor y eso la desestabiliza. No me parece mala idea el hecho de encontrarnos a una Kalinda al otro lado; el problema ha sido el desarrollo de los acontecimientos. Al público no le estaba gustando la trama (parece que a la audiencia no le gustan los cambios) así que los creadores han optado por recortar dicha trama con la consiguiente reducción, escandalosa, por cierto, de los minutos de Archie Panjabi en pantalla que lleva a un increíble bajón de la serie en su conjunto; y esto es una opinión subjetiva, más allá de mi predilección hacia el personaje.
Por primera vez en cuatro años Kalinda da bandazos incomprensibles. Una cosa era desestabilizar al personaje y otra convertirlo en una persona completamente distinta. No nos deja clara la influencia ni el poder que Nick tiene sobre ella porque no nos dan la oportunidad de profundizar en ello. La primera escena que comparten parecía definir un poco los términos de la relación, pero después Kalinda se muestra rebelde en unos aspectos y completamente sumisa en otros lo cual convierte la trama en una absoluta incoherencia que los creadores han decidido cortar por lo sano.
Esperemos, pues, que los arreglos de guión terminen cuanto antes y que esta segunda parte de la cuarta temporada que nos aguarda tras el parón invernal nos devuelva lo mejor de los personajes mejor escritos de los últimos años en ficción.  

viernes, 2 de noviembre de 2012

the good wife: 4x01


He leído en algunos medios y blogs que la vuelta de The good wife a las pantallas en su cuarta temporada había sido correcta pero no brillante. Perdónenme, quizás me ciega el amor, pero para mi The good wife es brillante en un 90% de las ocasiones y esta ha sido una de ellas.
Si parecía que al inicio de la temporada pasada Alicia se había liberado, yo la veo más liberada aun al comenzar esta cuarta; se ha despojado de todo tipo de corazas y ya no tiene problemas en expresar pensamientos y sentimientos sin dejar de ser ella misma. Esto no quiere decir que ahora nos vaya a contar su vida ni que se vaya a despendolar; simplemente habla sin ningún tipo de tapujos sobre su separación, su posible reconciliación o acercamiento, la carrera política de Peter o sus infidelidades (las de Peter, se entiende).
Pero tal y como terminó la temporada pasada con esa escena final llena de tensión e intriga, Alicia pasa a un segundo plano y lo realmente importante era saber qué iba a pasar con Kalinda y quién estaba detrás de esa puerta. El capítulo retoma la escena final de último episodio de la tercera y nos muestra a Kalinda a punto de enfrentarse a su pasado; y lo afronta a la manera de Kalinda: a golpes y sin perder el estilo ni un minuto. Y es que, ya lo he dicho más veces, el verdadero título de The good wife debería ser “Don’t mess with Kalinda”. Siento debilidad incontrolada por ese personaje, discúlpeme el lector.
Volvamos a Alicia. La señora Florrick tiene que enfrentarse a las consecuencias de seguir siendo la señora Florrick y en esta ocasión es un abuso de poder por parte de un policía que se complica y se termina mezclando con política y en medio de todo ello casi consiguen que Peter me caiga bien. Quizás, algún día…¿quién sabe? El caso es que no se si es la política o Chicago como escenario pero todo daba una imagen de gangsters y mafias, corrupción, chantajes y demás…Algún día hablaremos de Chicago...
Y en este entorno cada vez más alterado se masca de fondo la crisis mundial en la que está envuelto el mundo. El bufete ya no va tan bien y se están viendo en la necesidad de despedir gente para ahorrar costes y poder sobrevivir, laboralmente hablando, se entiende. Probablemente esta trama sea la menos interesante de la serie pero ayuda a conocer y reforzar más los personajes de Will y, sobre todo, Diane y la relación que hay entre ambos.
En medio de esa relación laboral se encuentra Cary, recientemente reincorporado a su antiguo bufete y que vuelve a pertenecer a “los buenos”. Si queréis que os diga la verdad, aun no he decidido si me gusta más este Cary, amable y predispuesto o el Cary rencoroso y cabroncete de cuando trabajaba en la oficina del fiscal del distrito y odiaba todo lo relacionado con Lockhart&Gardner. Cary como enemigo gana muchísimo como personaje. Habrá que encontrarle algún entretenimiento.
Ha vuelto The good wife y yo soy un poco más feliz: el marido de Kalinda, la campaña de Peter y la vuelta al trabajo de Will marca el inicio de la cuarta temporada de la serie. Pronostico (y deseo) más protagonismo para Kalida, que la temporada pasada estuvo bastante desaparecida, salvo en los momentos finales; un paso, ya sea hacia delante y hacia atrás, en la relación entre Alicia y Will, y bastante presencia de la campaña política de Peter, aunque eso me haga quererle un poco.
Estamos de enhorabuena porque ha vuelto la serie mejor escrita del momento.  

Team Morgan: la vuelta de Dexter


Estos primeros cinco capítulos de Dexter han tenido toda la emoción de la que careció la serie en la temporada pasada. Salvo en contadas ocasiones, escenas muy puntuales, la sexta fue la peor temporada de Dexter, pero con recordar el “oh, God!” con el que terminó, sabía que, al menos, nos quedaba una esperanza de reconciliación para esta séptima temporada.

Retomamos la historia en el punto exacto donde la habíamos dejado, no cabía otra posibilidad: Debra no da crédito al encontrarse a su hermano asesinando a su última víctima, Travis. Llama la atención la capacidad de reacción de Dexter para dar explicaciones a pesar de su susto inicial.
El montaje del capítulo nos hace pensar en una huída por parte de Dexter. Menos mal que no ha sido así porque durante gran parte del episodio he pensado que sí habían conseguido defraudarme, otra vez, y en los primeros minutos nada menos.
Pero no, “Are you…?” es probablemente, uno de los tres mejores episodios de Dexter en toda su historia. Asistimos, por primera vez, al inicio de la caída del (anti)héroe. El mayor temor de Dexter no es la muerte, es que le pillen y, más aun, que le descubra su hermana a la que tanto ha querido y necesitado proteger. ¿y ahora qué? El desmoronamiento de Dexter comienza en el momento en que entra en su casa y se encuentra todos sus secretos esparcidos en el salón y la mirada desconcertada de su hermana. ¿Qué quéreis que os diga? Era necesario que algo así sucediera. Si los creadores tienen pensado terminar la serie en un par de temporadas más y, como ha dicho uno de ellos, las temporadas siete y ocho, van a componer el desenlace en conjunto, era lógico que Dexter fuera iniciando el descenso a tierra. Igual esto ha sido un aterrizaje forzoso, prácticamente, pero tal y como se habían venido desarrollando los últimos acontecimientos en la sexta temporada tanto Dexter como nosotros, los espectadores, necesitábamos un buen bofetón.
Me explico: el enamoramiento repentino de Debra hacia su hermano gracias a unas sesiones terapéuticas no podía traernos nada bueno, no llevaba a ningún sitio salvo a terminar de convertir a la pequeña de los Morgan en un despojo de personajes. Y la única manera de que se le pasara el encaprichamiento era con terapia de choque…creo y espero que haya funcionado. Ahora es ella la que se encuentra en una encrucijada y dudo bastante que la confusión de sus sentimientos hacia Dexter vaya a influir en modo alguno; es más bien el conflicto entre el deber y el querer lo que hará vivir a Debra en una permanente contradicción durante esta temporada. Era el drama que le faltaba a Teniente “fucking” Morgan ya que en las últimas temporadas la serie parece ir de desgracia en desgracia para ella.
Debra ya no sabe donde meterse, ahora es ella la que parece salvarle el culo a su hermano para que no sea descubierto porque Laguerta anda haciendo investigaciones por su cuenta. Al final Debra terminará realmente de psiquiátrico.
Me queda la duda de cómo va a ser posible mantener este ritmo durante dos temporadas que son las que nos quedan. Ya vamos apreciando, según han avanzado estos cinco primeros episodios, un descenso de la intensidad, por muchos “fuck” que suelte Debra a lo largo de cada capítulo. ¿Tenemos el “Team Morgan serial killers”? Habrá que verlo.
¿Y qué pasa con el resto de personajes? Pues poca cosa o nada…ni nos importa, por otra parte porque el bombazo ha sido tal en la trama principal de la serie que no hay posibilidad de que ninguna subtrama pueda interesar al espectador. Ahora, cualquier cosa que no sea intentar asimilar el shock de Debra o los nuevos planes de Dexter, parece relleno: ni lo insoportable que sigue siendo Laguerta, ni la muerte de Louis, ni los intentos de reconciliación de Quinn y Batista…¡qué diablos! Ni siquiera el asesinato de Mike ha conseguido alterarme.



Aun así y como es imposible que en los capítulos que restan la trama vaya a centrarse exclusivamente en Dexter, Debra y su crisis familiar, esperemos que los personajes nuevos que nos han preparado, club de strip-tease incluido, consigan compensarnos el sopor de la temporada pasada y hacernos olvidar todos los momentos bíblicos que nos hizo sufrir. De momento, van por el buen camino.

jueves, 26 de julio de 2012

Comentario: Absolutely Fabulous 6x03 - Olympics

"You're so ignorant!" " And proud of it!"

Había decidido no comentar este episodio de AbFab. Disfruto mucho de la serie, pero también es cierto que la premisa está un poco agotada y no tenía ganas de ponerme extremadamente crítico de algo que en el fondo, sigue gustándome.
Asi que de ahora en más, pensé, sólo soy televidente y no comentarista. Pero mientras lo estaba mirando, algo pasó, encontré un aspecto más allá de lo obvio, algo distinto. Verán, si la gracia de AbFab cuando empezó hace 20 años era lo fuera de lugar que estaban Eddie y Patsy para hacer las cosas que hacían a la edad que tenían, imagínense ahora en 2012. Y este detalle claramente no pasó desapercibido para Jennifer Saunders y si hay un “tema” como tal en esta tanda de episodios, pero más que ninguno en este, es el paso del tiempo y el envejecimiento. A la manera AbFab, por supuesto, así que no hay sesudas discusiones, pero Patsy tiene que usar pañales para adultos porque está incontinente. Fabulosa e incontinente. Eddie mientras tanto intenta aparecer en el radar de Stella McCartney (sin éxito), y de colgarse de las tetas de Michael Douglas para que la inviten a alguna fiesta. Claro que la guionista es consciente de su propia vejez y la de su personaje, pero Eddie es un alma bella que todo lo ignora, preocupada por los nuevo Djs que se está perdiendo. 
De hecho, algo de la dinámica entre estas viejas “amigas” me recordó, de buena manera, a “La muerte le sienta bien” (Death Becomes her), especialmente al futuro final. ¡Qué alguien les alcance el acrílico número 9!
Y no solo Eddie y Patsy sufren el paso del tiempo: Saffron tiene una hija de 7 años y un marido que la comparte con 8 otras esposas. Bo está menopáusica y con un marido al que acusa de adicción al sexo. La única que lleva la edad con gracia es Mother. Es fácil: ella ya era vieja hace 20 años, y mientras todos están como si los hubiera agarrado un camión de frente, ella, mejor que nunca, mira telenovelas viejas en su iPad. 
Todo esto con el telón de fondo de las olimpiadas, que sólo cumplen la función del chiste de que Pats y Eddie no se enteraron que estaban sucediendo, y el montaje “carrozas de fuego” junto con la llevada de la antorcha y la toma que ilustra esta nota, y que vale el episodio entero. 

lunes, 18 de junio de 2012

Comentario: Nurse Jackie 4x10 - Handle your scandal


"For the love of god, go fuck yourself!"

Hablemos sobre la necesidad de una quinta temporada de Nurse Jackie. Según lo veo, claramente, no la necesitamos. Y no porque la serie esté en sus últimos cartuchos, al contrario, probablemente esta cuarta temporada haya sido la más sólida de la serie. Y justamente por eso, ¿para qué arruinarla?. El episodio de esta semana fue un más que satisfactorio cierre de la temporada, y de la serie como un todo. Si la última toma de Jackie que tengo que ver es la de la pintura de “Dios” en la azotea de All Saints, me doy por contento. 
Nurse Jackie fue desde el principio la historia de una mujer que no sabía o no quería saber todo lo bueno que tenía. Un marido que la adoraba; dos hijas, una un poco problemática, pero nada serio; y una posición profesional envidiable. Un líder no es al que ponen a que ocupe ese lugar: un líder es el que toma ese lugar, el los demás ven en ese lugar, el que sabe que hacer con el poder que le dieron. Y Jackie siempre fue la líder de All Saints De los enfermeros, pero también de los médicos. La que todos seguían, para bien, o más que seguido, para mal.
Pero Jackie no solo sabía, o no lo podía ver. En su nube de adicciones, no supo valorar todo esto. Y para cuando quiso hacerlo, por lo menos en lo personal, ya era demasiado tarde: años de auto boicot dieron el resultado esperable. 
Pero en lo profesional, Jackie era la número uno, y todo lo que necesitó fue la oportunidad para darse cuenta, para ejercer ese liderazgo, para, por primera vez en su vida, tener el CONTROL. En algo por lo menos. Si después de todo lo que le pasó en la temporada, pero especialmente en la última media hora, Jackie no volvió a consumir, fue porque en algún lugar, encontró ese control que la venía eludiendo. Y cuando encontró eso, todo lo demás cayó en su lugar, aunque sea ese cachito que llegamos a ver con Grace. 
Y justamente si ese liderazgo y ese control venían funcionando, el secreto estaba en la propia inconsciencia de tenerlo. Y si no, pregúntele a Cruz, que perdió todo el control que creía tener. O que perdió todo, punto y aparte. El control de su hospital, el control de su cuerpo (lindo toque que no era pánico si no un problema cardíaco en serio. Doctor, cúrate a ti mismo!), y el control de su vida familiar, por supuesto. 
Y si cerramos la historia de Jackie y la de Cruz, también cerramos a su manera la de O’Hara (el nacimiento a último minuto podría haber sido un cliché barato, afortunadamente no lo fue), la de Gloria (salvando las papas, una vez más) y cerramos la de Zoe.
Como Peggy entrando a Sterling Copper en Mad MenNurse Jackie empezó con Zoe, verde e ingenua entrando a All Saints. Zoe, la que en este episodio es la que dirige a los nuevos enfermeros, y la que le dice a Cruz lo que los demás, detrás de su enojo, no pudieron. Zoe, finalmente reconocida por Jackie y O’Hara como una par. Nuestra nenita creció, no se me ocurre final más redondo.
Esta no es una despedida de Jackie, obviamente voy a seguir mirando. Pero no lo necesitaría. Por una vez, una serie me dio todo lo que esperaba. 

martes, 12 de junio de 2012

Comentario: Nurse Jackie 4x09 – Are those feathers?


"I am. I'm the one in charge."

¿Sabían o apostaban los responsables de Nurse Jackie de una potencial quinta temporada? Difícil de saber. Como suele pasar en este tipo de series, cuando hace seis meses tuvieron que planear el final, tuvieron que plantearlo como EL FINAL.
Eso explica varias cosas que suceden en este episodio, tanto buenas como no tan buenas. Por el lado bueno, hay un remitir a toda la historia, desde el principio que es sumamente recompensante para los que vimos desde el s01e01: el “reflejo” de Coop, el vecino Dios, Grace y la escuela religiosa. Otras cosas son consecuencia de ese recorrido: Jackie finalmente confiando en Zoe para que ejecute una de sus barbaridades habla de lo madura que está esa relación, que siempre fue sumamente asimétrica. 
Por el lado no tan bueno, hay cierta cosa maníaca y que efectivamente va en dirección a “final de temporada” ( y a “episodio de dos partes”). La cosa maníaca, ojo, también puede ser un recurso estilístico, porque sirvió para culminar con ese momento tácito desde siempre, pero ahora claramente articulado: ¿Quién está a cargo? Jackie está a cargo.
De la misma manera que Gloria ha demostrado, especialmente desde su destierro, que era el cerebro de All Saints, la líder formal en toda la dimensión del liderazgo, la líder informal siempre fue Jackie. Nunca más claro que cuando todo el cuerpo de enfermeros están esperando que se rebele por los despidos del episodio pasado con una de sus “tácticas Jackie”. Más preocupada por su situación coyuntural, Jackie se contiene. O actúa por intermediarios, como el ejemplo de Zoe mencionado más arriba. Hasta que un Cruz incapacitado, un hospital en llamas y la necesidad de tener, por lo menos por una vez, y por lo menos en algo, el CONTROL, hace que Jackie se haga cargo.
Gloria, mostremos como se hacía antes. Todos, sigan a Jackie. 
Claro que esto le va a explotar en la cara la semana que viene. No importa, por el momento, le mostró a todos, y especialmente a Cruz, quien está al mando. 
Algunas observaciones al paso:
  • De la misma manera que no me gustaba la dirección en la que iba la historia de la familia Cruz, no me gusta en la que va la historia de O’Hara y Coop. ¿Es el padre? ¿Eleanor es capaz de sentir algo romántico por Coop?. Por favor, no y no. 
  • Hablando de Coop, siempre fue de pocas luces, pero por momentos sufre del Síndrome de Joey Tribbiani, que lo hace más tonto con cada episodio que pasa. 
  • Las reacciones de Gloria y Eddie ante su despido e indemnización son geniales. Y un gusto que estas historias continúen.
  • Otro detalle, sutil: la nueva Jackie que abre su casa y de alguna manera su vida a esta gente que fueron sus compañeros de trabajo por una década. Zoe está viviendo con ella, Gloria y Eddie pasan a desayunar, la ofrece para el baby shower de O’Hara. Son cosas que dan cuenta de un equipo pensando en personajes, no solamente en situaciones. 
  • Si los ataques de pánico de Cruz son para humanizar al personaje, pueden ser un recurso  interesante. Si fueron sólo una excusa para “Jackie in charge”, es barato. Algo me dice que el que viene es el último episodio de Cruz...
  • Thor mide 6’4”, igual que yo. 6’5” con botas. I (corazoncito) Thor. 

lunes, 11 de junio de 2012

Comentario: Mad Men 5x13 - The Phantom


"The world cannot support that many ballerinas".


Hablemos de finales de temporadas. En una época eran intrascendentes. Como ya les comentaba por otros lados, como el negocio televisivo eran las repeticiones y no el primer aire, eran un episodio más, a menos que hubiese cambios de elencos y esas cosas. En casos extremos, es cuando había nacimientos y casamientos.
En los 80, las power soaps, Dallas y Dinastía, impusieron el cliffhanger: dejar al público con las ganas y esperando tres meses para la resolución de los argumentos.  En general ahora casi todas las series hacen alguna variedad de esto, más que nada creando un nuevo status quo para la temporada que sigue.
En las series de cable, como casi siempre se terminan de filmar antes de que salgan al aire, en algunos casos sin saber siquiera si tendrán otra temporada, lo que se hace es un cierre del arco o arcos principales que se desarrollaron durante el año.
Hablemos ahora de los finales de temporada de Mad Men. La temporada uno término con Peggy a punto de dar a luz y la famosa presentación de Kodak Carrousel, mostrando los superpoderes de Don Draper en todo su efecto. La segunda temporada tuvo antes de terminar el desvío por Los Ángeles y culminó con la crisis de los misiles, Sterling Cooper siendo vendida y el embarazo de Betty. La tercera finalizó famosamente con la formación de SCDP, y un episodio antes, la separación de Betty y Don.  La cuarta tuvo una previa con el affaire Lucky Strike, “la carta” y en el último episodio, “me caso con Megan”. Podríamos decir que tenemos siempre un desarrollo personal importante para Don (salvo en la uno que fue Peggy.  Podríamos argumentar que Rachel Menken fue el de Don) y uno relevante para la agencia.
Esto nos lleva al final de esta temporada. Estrictamente hablando, podría haber terminado en cualquiera de los dos episodios anteriores: las salidas de Peggy y Lane eran en si lo suficientemente relevantes como para dar el corte. Faltaba tal vez algo personal sobre Don (no que esos dos eventos no hubiesen repercutido sobre él, como lo pudimos ver en este episodio). Si lo tuvimos o no en este episodio, es discutible.
Lo que Matthew Weiner eligió hacer fue volver sobre cada una de las historias del año (más abajo veamos las excepciones), las relevantes y las no tanto, ponerles un moño y ver como posicionan a la ya anunciada temporada seis.  Desde la foto que Lane se guardó en la billetera en el primer episodio (¿Quién hubiese creído que íbamos a tener una consecuencia de ese descuelgue?), pasando por las carreras de Megan, Joan y Peggy, sin olvidarnos de Roger y Mme. Calvet, y el comportamiento aleatorio de Peter.  Algunas de estas puntas funcionaron mejor que otras: Joan y Peggy como power women es probablemente lo que resulta más natural y temáticamente coherente con la serie como un todo. La de Peter, si bien necesitaba un cierre, me irrita a más no poder, y solo se justifica para que una vez más lo trompeen.
La historia de Megan es relevante en tanto es la historia personal de Don. Como varios de mis comentaristas me han hecho notar, a Don se le permitió cambiar y de algún modo crecer con su nuevo matrimonio. Soy de los escépticos  que estaba esperando que el otro zapato se cayera. Y creo que se cayó, o está por caerse: Después de hacer lo mismo que Don hizo con Ginsberg a su amiga (Don y Megan son el uno para el otro no solamente por la compatibilidad sexual que tienen…), Megan finalmente tiene su oportunidad. De la mano de su marido, por supuesto. No hay nada más movilizador para Don que una madre poco apreciativa, y ahí tenemos la utilidad de Marie Calvet en este episodio, más allá de darle una alegría a Roger. Entonces, Megan Calvet superstar.
Don, tu misión está completa. Hora de terminar con esta película del marido perfecto. Hora de que se caiga la escena. Podés abandonar el set.


Don, mi amiga pregunta si estás  solo.


Algunas observaciones al paso:

  • Como decíamos, cada una de las historias del año fueron revisadas, menos las de Betty y Sally. Si bien la jovencita tuvo su momento definitorio el episodio pasado, ALGO sobre Betty se pedía a los gritos.
  • Otros sin cierre: Ginsberg (que tan manijeado venia), Stan (¿para qué lo agregaron al elenco oficial?) y Harry (el año que viene descubre que tiene sentimientos por Paul y se va a vivir con él a California. Acá ya no saben qué hacer con él)
  • Una de las estrellas de Mad Men es sin lugar a dudas Janie Bryant, la diseñadora de vestuario. Hasta el más casual de los televidentes tiene que haber reparado en el ultra profesional trajecito de Joan y el carísimo nuevo vestuario de trabajo de Peggy.
  • Espero que las alucinaciones de Don con su hermano Adam sean el fin de este recurso que pasó de ser una de las originalidades de la temporada a una obviedad un poco molesta. Ya tuvimos a Don con su gripe, no hacía falta volver al escenario con sus problemas dentales, y mucho menos con la escena en el dentista.  Entiendo, el fantasma, el suicidio de Adam, Lane. Había otras maneras de incorporarlo.
  • En encuentro de Peggy y Don, en el cine, por supuesto, fue de lo mejor del episodio. Temía que no volviéramos a ver a Peggy por esta temporada, fue un alivio verla aparecer.
  • Y hablando de Peggy… ¿ha recorrido muchacha, un largo camino ya? ¿Así que esa campaña es de Peggy? Demasiado cute para este tipo de serie.
  • Si bien entiendo que era importante para el desarrollo de “Joan-Socia” que hubiera algo por el lado de la agencia y los negocios, el inesperado cashflow de SCDP (¿o ahora es Sterling Cooper Draper and Harris?) me parece un poco forzado y solamente justificado por esa maravillosa toma que ilustra esta nota, tan icónica como las famosas ‘tomas del ascensor’ que son la marca registrada de la serie.
  • Se comenta que el fantasma del titulo de este episodio se escribe ($<>a). Saludos a los 5 que entendieron de que estoy hablando. 
  • Gracias a todos los que leyeron, comentaron y recomendaron estas notas los últimos tres meses. Me ayuda a disfrutar la serie poner estas cosas en palabras, y aun más la conversación que se fue armando aquí en los comentarios y en las diversas redes sociales. Si las estuvieron disfrutando, los invito a seguir mis otras publicaciones en mi blog.

martes, 5 de junio de 2012

Comentario: Nurse Jackie 4x08 – Chaud & Froid


“Jackie doesn’t disclose things, you find shit out about her”

Lo que separa a las “grandes series” de otras, no necesariamente malas, pero si menores, es la atención que se le presta a los detalles de la escritura. Por ejemplo, la escritura circular, donde algo que se establece en el episodio 1 y que nos parece resuelto tiene consecuencias en el episodio 10 y nos hace decir el famoso “I see what you’re doing…!”. Esto no se cumple generalmente por las necesidades episódicas de las series de TV abierta, cuyo negocio no es la primera emisión, si no las repeticiones. Las series de cable suelen no tener este problema, y generalmente son escritas completas antes de tener aire, así que como en una buena película, o como generalmente se las refiere en estos días, como una buena novela, se puede establecer algo que no se piensa retomar hasta mucho más tarde.
Toda esta introducción es para señalar, que más allá de cuanto disfruto de Nurse Jackie, nunca fue una de las “grandes series”. Es como que desde el principio se consideró a sí misma una serie “menor”, a pesar de contar con todos los beneficios para no serlo: emisión por cable, protagonista con pedigree y una premisa que sale de los clichés del “caso de la semana”. Está claro también que esta temporada tiene un ‘misión statement’ de cambiar el status quo que redundó en una suba general de la calidad del programa. Dos historias van concurriendo en un tronco maestro, ambas respondiendo al karma is a bitch que sirve de unión temática para toda la temporada: por un lado, el divorcio de Jackie y Kevin, con todas las consecuencias que trae arrastradas, en este caso, la relación Eddie-Jackie, la traída de los pelos relación de Eddie con Kevin (como transformar un argumento absurdo en algo con potencial de MÁS), y las consecuencias de todo esto. Si, Eddie puede ser el peor testigo en una corte en contra de Jackie, como amante y proveedor de drogas. Pero también es la víctima de la golpiza de Kevin en frente de sus hijas. Ese detalle al pasar, del primer o segundo episodio, de repente toma toda su consistencia. El otro tema es por supuesto la relación de Jackie con los señores Cruz padre e hijo. Desde el principio estuve en contra de esta historia y por cómo fue manejada (empezando por contratar a padre e hijo en la vida real para representarlos, telegrafiándonos así la “sorpresa” meses antes de la revelación), y aun así, va dando vueltas de tuerca interesantes. En un momento de poco previsible auto percepción, nos queda claro que el karma funciona no sólo por la negativa, y todos los esfuerzos de Jackie por Charlie tienen su recompensa. Claro, solo para Jackie, porque un maníaco y furioso Cruz desarma argumentos que vienen de temporadas pasadas,  despidiendo de un plumazo a Eddie y Gloria por “colaboradores” de Jackie.
Otro marca de las buenas series, aunque una peligrosa si se abusa de ella, es la coherencia temática dentro de un episodio. Es algo que Nurse Jackie empezó a usar exitosamente este año también, más allá del trillado “el paciente de la semana hace un sabio comentario sobre la vida de los personajes”. El tema de este episodio son las personas que ocupan un lugar inesperado pero necesario en nuestras vidas: Zoe es el mejor marido que Jackie podría haber tenido en su vida, y en un momento de claridad, probablemente su más claro momento en toda la serie, atina a pedirle a Zoe que la acompañe, a admitir que la necesita. Algo parecido le pasa a O’hara con Coop. Y si leemos entre líneas, a Cruz con Jackie también. Nunca sabemos cuando esa persona que tanto nos irrita nos va a ser imprescindible.
Quedan dos episodios de esta corta temporada, y ya tenemos la noticia de que fue renovada para un quinto año. Brindemos por eso y por la continuidad de la excelencia

Algunas observaciones al paso:

  • La estrella de esta temporada, es, sin lugar a dudas, Gloria Akalitus. Como transformaron a este personaje secundario y un poco molesto en el corazón y el cerebro de All Saints ( o tal vez siempre lo fue pero no nos lo mostraron) es genial. Desde su primer sarcasmo hasta su estoicismo en la dura escena en la oficina de Cruz, el personaje mejor escrito y mejor actuado del episodio.
  • Cuando se habla de “actores de carácter” a veces nos olvidamos de la verdadera versatilidad que tienen que tener. No hay más que ver a Lynn Cohen, la “paciente de la semana”, que muchos conocemos como Magda, la señora que ayudaba a Miranda en Sex and the City, que apenas hablaba inglés, haciendo aquí de una viejita sabia y con un dinero en el bolsillo. Que habla perfecto inglés, además.
  • Thor es un oso de peluche y lo quiero en mi mesa de luz.

lunes, 4 de junio de 2012

Comentario: Mad Men 5x12 - Commissions and Fees


“Think of an elegant exit”

No por anunciada una muerte es menor. Toda la temporada los guionistas nos estuvieron tirando cuanta simbología de la muerte encontraron a mano (hasta en este episodio, con Sally y su comentario sobre usar los zapatos de otro), y era ya una cuestión de “cuando” mas que una cuestión de “si”. El “quien” también ya estaba casi resuelto: si bien nos pasamos media temporada viendo a Pete lidiar con su existencialismo de “problemas del primer mundo”, estaba claro que el camino autodestructivo venia por el lado de Lane, poniendo también en perspectiva pequeños detalles, como el incidente de la billetera al principio de la temporada (claramente el empujón se lo dieron sus problemas económicos y la conversación con Don, pero el vacío existencial de Lane viene de mucho más atrás. Piensen en su padre agarrándolo a bastonazos en “Hands and feet” la temporada pasada).
Igual, conservadores como somos, a veces nos cuesta pensar en la muerte de un personaje que aparece en la foto del elenco al principio de año, como si estuviéramos todavía en los 70 y Sopranos nunca hubiese existido. Lane fue un personaje que de todas maneras sobrepasó la que podríamos pensar era su vida útil, con la vuelta de tuerca dada en el mismo momento en que BVDO intentó hacerlo redundante, y corporizándose como personaje en el episodio de “una noche en la ciudad” con Don y el citado más arriba con su padre y su conejita de Playboy. La triste ironía del personaje fue el “como”, con el poco confiable Jaguar (“temperamental y hace lo que quiere”) y su eficiente carta de despedida siendo una vulgar renuncia. Hasta el último momento, Lane haciendo lo que se le demanda.
Chau Lane, te vamos a extrañar. Te diste el gusto de trompear a Pete y robarle un beso a Joan antes de irte, es más de lo que logran muchos otros personajes.
Como en el episodio pasado, algo que no es central al argumento pero que queda evidenciado es el sentido de la moral de Don: reprobando sobre todo el affaire Joan y confrontando ahora a Lane sobre sus actos con una única salida posible. Don, honorable Don… que va a ser de ti cuando llegue Watergate.
Hablando de moral, en una historia secundaria pero poderosa, tenemos también a Ken en el medio de una tormenta, y el honorable Ken, sintiéndose traicionado por todos los ángulos (mas sobre esto en las notas más abajo) decide jugar con las mismas reglas que lo están obligando a usar. Ken ya sabe que hay que hacer para ser socio (durísimo y apropiado comentario) y no es eso lo que quiere. Con dejar atrás al nuevo chico de oro, Peter Campbell, le alcanza.
Y finalmente tenemos a Sally, en una historia que se sintió un poco forzada, salvo por dos detalles interesantes: en primer lugar, poner en perspectiva que mas allá de su madurez curtida a los golpes con sus poco apropiados padres (y la madurez actoral de Kiernan Shipka), Sally apenas tiene 12 años. Y por otro, permitirle, por una vez, a Betty ser una buena madre. No que le salga fácil, como su reacción al abrazo de su hija nos mostró, pero cuando tuvo que finalmente explicarle lo que el “maravilloso evento” significa, encontró algo de ternura, un poco de sabiduría y bastante de su filosofía personal sobre lo que es “ser una mujer” (si es que mi diagnostico de histeria se sostiene, LA pregunta que marca al personaje). Betty igual es Betty cuando aprovecha para clavarle el puñal a Megan de que “la niña necesitaba a su madre en un momento como ese”.
A pesar de todo lo que paso, igual me quedé con gusto a poco, como si hubiéramos visto la primera mitad de un episodio doble, y con algunas desconexiones importantes con respecto a lo que vino sucediendo  anteriormente, aunque el nuevo rol de Joan, el nuevo status de Pete, todo lo que pasó con Lane y hasta las historias que remiten a clientes como Jaguar o Dow son claramente consecuencias de los 11 anteriores.

Algunas observaciones al paso:
  • Me resulta muy raro que no haya habido ninguna consecuencia de la historia de Peggy el episodio pasado. Por todo lo que sabemos, podría estar encerrada en una oficina trabajando con Stan y Ginsberg, también conspicuamente ausentes.
  • El único que acusa recibo de la partida de Peggy, es, indirectamente, Ken. Ya vemos que hizo Peggy con “el pacto” de que si se iba uno, se iban los dos.
  • Hay mucha discusión dando vueltas hoy sobre los límites del buen gusto. ¿Necesitábamos realmente ver el cadáver de Lane y la menarca de Sally?
  • Lindos detalles de vestuario con Sally: su look de “mini y botas” claramente remiten al mismo look de Megan una escena antes. Y como alguien me señalo, las botas de la ‘escapada prohibida’ de Sally son las que Don no le permitió usar en “At the codfish bar”.
  • Y hablando de vestuario: ¿Don Draper con un sweater polera? El tiempo claramente está pasando…
  • Por si cabía alguna duda que Scarlett es la nueva Joan, el “coaching” de Joanie nos lo recuerda todo el tiempo. Me pregunto qué tienen en cartera para el personaje.
  • Finalmente, un ítem para debatir: se supone que la clave de las discusiones entre la cadena y Matthew Weiner para la renovación de la serie que estamos disfrutando, tenían que ver con los pedidos de reducir el elenco de temporada a temporada e incluir más publicidad en la serie misma. Lane ya no está, por todo lo que sabemos Peggy podría no volver, y Jaguar y Dow están al frente y adelante. Mmmmmm.



lunes, 28 de mayo de 2012

Comentario: Mad Men 5x11 - The Other Woman



"Do I have to do all of it?"

No es secreto que soy un fanático de Mad Men. Por eso escribo estos comentarios, por eso a veces dialogo o me enojo con los personajes o los guionistas, por eso hago de evangelizador con mis amigos, familia compañeros de trabajo para que la miren.
Esta serie me ha hecho reírme, llorar, pensar, horrorizarme, buscar nuevos caminos académicos y profesionales, apreciar la moda, el diseño, distintas formas de narración, y tantas otras cosas. Pero siempre con una cierta distancia intelectual, analítica. Toda esta introducción es porque este episodio de la serie tocó algo, una conexión emocional, algo que me conmovió mas allá de lo simplemente intelectual, y si este comentario parecer ir en todas direcciones, probablemente soy yo tratando de “ligar” toda esta emoción suelta, de alguna manera.

Definir a Mad Men como “un programa sobre Don Draper” probablemente sea un  punto de vista algo reduccionista. Históricamente, MM ha sido tanto acerca de las mujeres de Don Draper como de Don mismo. Betty, Megan, Bobbie, Susan, Midge, Rachel, Faye… y Peggy, por supuesto, lo más parecido a una “esposa laboral” que ha tenido. Y de la mujer que nunca fue “la mujer de…”, pero que siempre jugó un papel esencial para Don y todo lo que lo rodea: Joan.  Desde el principio el tema fue el lugar de la mujer en la sociedad en un momento de quiebre, y basada en tres arquetipos: la “mujer buena” ama de casa y madre, la “mujer mala” que se atrevía a usar la sexualidad como un jugador activo, y la “mujer profesional”, la que se estaba abriendo camino. Claro que la mujer buena término siendo un caso psiquiátrico a causa de ese rol, la mujer mala nunca fue realmente mala, sino un peón cuando algunos la creían reina, y la mujer profesional nunca dejó de pensar que le debía todo a un hombre. El rol de Don fue siempre el de una lectura algo diferente sobre estas tres mujeres: Betty es Betty porque Don hizo todo lo posible porque así fuera, aunque no hay más que verlo como actúa con Megan para darse cuenta que algo aprendió de esa experiencia; Joan, por más que otros la vieran como una bomba sexual manipuladora, siempre fue respetada por Don por su inteligencia, su tacto, su estoicismo (y su propio pasado: como siempre se nos recordó, pero nunca más que esta temporada, que Don es el hijo de una prostituta, su definición de “mujer mala” es bastante diferente de la de cualquiera de los otros socios de SCDP); y Peggy, desde el primer momento que dio cuenta de su talento, fue “uno de los muchachos”, un par, nunca “una mujer”.
Pero en el fondo, todas las mujeres son mercadería de intercambio en el universo Mad Men. “Finalmente algo bello que realmente te puede pertenecer” nos repitió con algo de falta de sutileza el slogan de Jaguar que todos los creativos (varones) se pasaron el episodio pergeñando.  Pero ¿Qué tan mercadería de intercambio? Y ¿Qué tanto esa mercadería tiene un precio?
La pregunta no es qué estamos dispuestos a hacer para tener lo que queremos, si no, qué es lo que queremos, y cómo podemos darnos cuenta. Megan quiere ser actriz, aunque ponga en peligro su matrimonio, aunque su trasero sea más importante en el casting que cualquier otra cosa. Peggy quiere… que la respeten por su talento. No porque Don no lo respete (aunque en este episodio hizo todo para demostrar que no lo hace), si no porque sabe que mientras este cerca de Don, nunca van a ser “sus” méritos. Y entonces el destino de Peggy está en otro lado, y hacia allí lo va a buscar.  Y Joan… que no sabe lo que quiere, o si lo sabe, también sabe que no lo va a tener con las herramientas que tiene a su alcance. Entonces a Joan los varones (y su madre, esa poderosísima herramienta del patriarcado) la definen desde afuera, como una cosa. Y se rebela contra esa definición. Hasta que otro varón, por sus propios mezquinos intereses, le pone algo ante los ojos. No dinero, tal vez poder. Y Joan cede, probablemente sin medir las consecuencias de sus actos (todo lo que Joannie consiguió este episodio, estense seguros que va a volver como un bumerán en cuanto se distraiga), y como para reafirmar cual es el lugar que le tocó en suerte, no es el hombre que ella esperaba el que intenta disuadirla, si no ese otro hombre,  extrañamente honorable.
Las (pocas) voces disidentes sobre esta temporada de Mad Men venían insistiendo que los episodios eran un poco tirabombas pero que finalmente la historia no avanzaba realmente. “The Other Woman” los calló la boca: todo lo que vino pasando, desde Peggy no teniendo el protagonismo esperado, hasta el recorrido de Joan que empezó con su embarazo y culminó tomando unos tragos con Don, hasta las historias de Roger, Pete y Lane convergen aquí. Olvídense de zou bisou bisou, del combate Pryce vs. Campbell o de Fat Betty: las acciones de los personajes en este episodio cambian el status quo por completo, dejándonos con ansiedad por los dos episodios que faltan y haciéndonos temer al largo receso que les va a seguir.

Algunas observaciones al paso:
  • Uno de los modos de analizar la relación entre Don y Peggy siempre fue la de “padre/hija”. Este episodio nos recuerda, con inmenso tino, que la verdadera relación de padre/hija es la de Peggy con Freddy Rumsen. Para entender mejor a Don y Peggy, miren esa última escena que comparten este episodio. Más de una vez, por si las lagrimas se la empañan la primera vez.
  • Don, Peggy, sus manos. En el primer episodio de todos, en “The Suitcase”, aquí… tan bien escrito, tan bien usado, siempre dando en la tecla justa.
  • Joan en su oficina. Joan en la habitación de un hotel. Joan en su departamento. Nuevamente, nunca es casual lo que le sucede a Joannie en cada ambiente.
  • Y que no parezca que Mad Men es solamente guionistas y actores: el detalle de dirección con los dos puntos de vista sobre la visita de Don al departamento de Joan... pocas veces un "truquito" aporta tanto a la historia y a entender la psicología de los personajes.
  • Siguiendo con el efecto “no responder a la demanda”, este episodio pedía a los gritos una interacción entre Joan y Peggy, y no la tuvimos mas allá de esa última mirada. De todos modos, si algo le faltaba a Peggy para decidirse fue Don preguntándole si su decisión tenía algo que ver con las novedades de Joan
  • Pete Campbell es probablemente el personaje más desagradable de la TV actual que no sea abiertamente “un villano”. Su manejo con Joan, mas allá de lo que haya sucedido después, más su trato de Trudy lo hacen simplemente despreciable. No hay redención posible,   y ya perdí la esperanza de que tuviese un final trágico.
  • Porque hablando de finales trágicos, ahí lo tenemos a Lane, otro desesperado. Lo que egoístamente lo llevó a manipular a Joan por un camino diferente del esperado, puede probablemente volverla  la orgullos propietaria del 5% de nada.
  • Necesito que alguien me ayude a "leer" a Roger en este episodio. Su reacción inicial, por lo menos sus caras, eran lo que esperaba. Pero  ¿qué pasó despues? Claramente no hubo tiempo para mostrar la reunión donde se analizó la "contrapropuesta" de Joan, pero me niego a creer que dejó que esto pasara como si nada. 
  • ¿Vieron el avance de la semana que viene? ¿Vieron donde está sentada Scarlett? Nada es casual en el universo Mad Men. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x24 - Baby on Board


"Dylan, please shut the door." 

Ok, ¿por donde empezar, entonces? o mejor dicho, por donde empezar a terminar.
Si, el episodio fue mejor que los diez últimos. Pero ni se acerca a nada de las primeras dos temporadas, ni siquiera a los magníficos primeros tres de esta misma temporada. 
Hubo risas, de verdad. Y hubo lágrimas, innecesarias lágrimas. Y estuvo la musiquita de guitarra con la voz en off que me hace querer salir a cometer asesinatos por la calle.
Las risas vinieron de algunas de las cosas en las que hemos podido confiar siempre: la comedia física (en serio, Cam como la Mujer Maravilla, Phil bailando... clásicos), la interacción de los Dumphy como padres, que mostraron algo de la mejor comedia a la que Steve Levitan (creador de MF, que escribió y dirigió este episodio) nos tenía acostumbrados, en todo, desde los halagos fuera de lugar a Alex a los argumentos para convencer a Hayley. El personaje de Dylan, que con su idiotez no puede menos que hacernos reír, pero que como la idiotez de Phil o la de Luke, solo funciona si está escrita con inocencia y non-sequitours y no con la sutileza de una comedia de Chuck Lorre, como pasa a veces. 
Pero también está todo el resto. Jay, Manny y Gloria ya cansan, y la “vuelta de tuerca” con respecto a ese grupo familiar la puedo prever como insostenible (sólo el nuevo toque de “familia moderna” que le va a traer al programa me da alguna esperanza), y la salida por el drama de la historia de Cam y Mitch fue el “WTF” más grande del que tenga memoria.

Es cierto, en algún momento me desilusioné con la serie, y de ahí en más me fue imposible seguir viéndola con los mismos ojos. Hubo cambios, como remover los elementos de comedia más absurdos y agregar el tan mentado “corazón”, pero también, viendo este episodio, armé otras dos cosas que me estuvieron molestando, y que básicamente, son las que hacen que este sea mi último comentario sobre la serie.
Cuando Modern Family salió por primera vez al aire, se destacó por tres cosas: por mostrar una realidad de familias ampliadas que se ven por todos lados, MENOS en la televisión, por incluir a una pareja gay en el centro de la historia, integrada a su familia y con dinámica propia, y finalmente, por incluir una mujer latina en un papel no lateral ni de servicio doméstico.
¿Y que pasó con esto? Bueno, tenemos a la pareja gay más asexuada de la historia. Ojo, entiendo que esto es la ABC en prime time, no voy a esperar escenas de Queer as Folk, pero pasado el (hilarante) episodio de la falta de contacto sexual entre Cam y Mitch, no hay una sola muestra de afecto entre estos dos personajes que los posicionen como compañeros. Si como padres, hermanos, hijos... pero con esto resignando cualquier otra identidad que no sea completamente heteronormativa. Matrimonio, hijos, un compañero que trabaja y el otro es de facto ama de casa... podría ser una sitcom de los 50. Y cuando nos recuerdan que son gay, es porque están haciendo una mariconada. Y antes que me digan que estoy exagerando, díganme que la caricatura de la cita de Alex para el baile, pasada la risa inicial cuando lo identificamos como gay no pasa al patetismo.  
Y si los estereotipos gay son malos... no me hagan empezar con los latinos. La idiosincracia de Gloria pasó de ser encantadora a ser la mas burda caricatura. Por un lado , escuchen el acento de Sofia Vergara en uno de los primeros episodios, y escúchenlo ahora: ¿Notan el cambio? Pasó de ser una persona perfectamente bilingüe con un acento cargado a una colección de clichés sobre como los americanos escuchan a un latino “intentando” hablar en inglés. Y los toques que eran interesantes, como comprender el gusto por el fútbol o las telenovelas, pasaron a la situación de telenovela en el hospital, que de nuevo, pasa de comedia a xenofobia en segundos. Como televidentes de culebrones, claro que identificamos lo que nos hace reír. Pero imagínense televidentes norteamericanos, simplemente reforzando estereotipos. Si hubieran hecho un argumento así con la comunidad afroamericana, todavía tendrían que estar pidiendo disculpas.
Estos dos puntos, que me irritan, son en realidad señales. Señales de la pérdida de sutileza, de dejarse estar en el éxito y solo preocuparse por continuarlo.
Hay una máxima de las sitcoms que dicen que una serie “jumped the shark”, como código por “se arruinó para siempre” cuando tienen que agregar a un bebé a la trama. Los dejo que saquen sus propias conclusiones cuando terminen de ver el episodio.
Gracias por leer, y buenas noches. 

martes, 22 de mayo de 2012

Comentario: Nurse Jackie 4x07 - Day of the Iguana


“We need to improve your profile”
Hace unas semanas decía que el gran tema de Nurse Jackie, por lo menos durante las primeras temporadas, había sido la mentira. Y el famoso “karma” de esta cuarta, las consecuencias de las mentiras. Este episodio retoma algo de eso, y podríamos llamarlo la “mentira por encargo”, o por lo menos, el faltar a la verdad con una segunda intención, ya sea buena, mala, moralmente dudosa o completamente ambivalente. 
Si Jackie quiere retener la custodia de las nenas, le dice su abogada, no va a alcanzar con hacer buena letra, también hay que hacerlo quedar mal a Kevin. A la mentirosa le piden que mienta, y curiosamente, no puede hacerlo. O’Hara y Eddie al rescate, entonces, retomando la golpiza que le dio Kevin cuando Eddie confesó su relación con Jackie. Un viejo amigo enfermero de Gloria, Dick,  con demencia de algún tipo está en el hospital, y para mantenerlo calmado, todos le siguen la corriente. Esto también implica mantener un pacto de caballeros entre enfermeros para no levantar la perdiz. Salvo que Dick, Sam y los demás dejan caer a un paciente lastimándolo peor que cuando llegó. Cruz entonces les pide a todos que no revelen la verdad, ni que siquiera impliquen que pasó algo diferente de la “historia oficial”. Claro, olvidaron explicarle esto al delirante... Jackie le tiene que pedir a Cruz que de alguna manera, mienta por ella como “testimonio de carácter” para presentar en la corte. Cruz dice que no va a mentir... pero no parece tener problemas con faltar un poquito a la verdad.  Charlie le pide un favor enorme a Jackie, quien nuevamente, es la única que no puede mentir ahora, y termina finalmente enterándose de la relación filial de Charlie con Cruz. 
También hay elementos de mentirse a uno mismo, o por lo menos, dejar de hacerlo. Algo de eso se jugó en el momento entre O’hara y Coop, y especialmente en Zoe rompiendo su compromiso con Lenny. Queda por ver si todo el teleteatro de Zoe es real, o simplemente algo que se le está jugando por el lado de la inseguridad luego de los enredos por el anillo y su rescate. O si efectivamente, decidió dejar de mentirse a sí misma. 
Si esta fuera una serie de aire, creo que podríamos considerar que este es un episodio en dos partes: por lo que vemos en los adelantos, la resolución a varias de las cosas planteadas recién la vamos a ver la semana que viene, incluyendo una amenaza de despido a Eddie, Gloria y si hay algo de lógica, la mismísima Jackie por ser el proveedor, la encubridora y la adicta respectivamente. Y por todos mentir al servicio de la gran mentirosa. A menos que sea Charlie al rescate...
Algunas observaciones al paso:
  • La mini reunión Sopranos de Edie Falco y Aida Turturro fue genial. Muy bueno verla a Aida usando sus poderes de conchudismo “para el bien”.
  • Era hora de que le dieran algo de resolución al triángulo Cruz/Jackie/Charlie. Recuerden que se los predije a la altura del episodio 2 ( si no  el 1...)
  • El momento de Thor y Coop que abre el episodio fue genial (ya hay screencaps y fan fiction circulando por la red, búsquenlas). Una injusticia que Stephen Wallem, uno de los jugadores más sólidos de la serie esté confinado al status de “actor invitado”, cuando Kevin y las nenas figuran como protagónicos y los vemos 1/8 del tiempo televisivo de Thor.

Comentario: Mad Men 5x10 - Christmas Waltz


"Maybe you and I should go as a couple"
Si, cuando el tiempo pase, Mad Men nos deja un solo icónico legado, seguramente va a ser la imagen imborrable de Don Draper y Joan Harris. Ellos dos, en una foto, encapsulan todo lo que tenemos que saber de la serie, ya ingresaron al panteón de la cultura popular.
Pero al contrario de Maddie y David, Sam y Diane o Ross y Rachel, la diferencia es que Don y Joan nunca fueron una pareja, y nunca fue una subtrama de la serie que pudieran serlo. ¿Fans pidiéndolo? Siempre. ¿Una idea comercial poderosa? Seguramente. Pero lo más cerca que estuvieron de “algo”, en la temporada 4 cuando Joanie le dio un casto piquito en la entrega de los Clio, fue también la más clara demostración que el vínculo que los une es otro muy diferente, de dos personas que tácitamente se conocen, saben que esperar del otro y que seguramente seguirán unidos por una larga y fuerte amistad.
Ante el muro de silencio que impone Mathew Weiner a su elenco para que no se revele detalle de la trama de la temporada, el único atisbo que se llegó a dar fue que tal vez este fuera el año del acercamiento de Joan y Don. Justamente por ser tan obvio como táctica de distracción, nadie lo tomó demasiado en serio. Bueno, este fue el episodio de “algo entre Don y Joan”. Pero, ¿qué fue ese algo?. Fue la increíble química entre dos actores, dos de los más bellos especímenes de la raza humana que en cualquier fantasía tendrían que terminar revolcándose, justamente, no haciéndolo. Pero que por tensos minutos, podrían haberlo hecho. Y si no pregúntele a Megan. O a Roger, si se imaginara lo que pasó/podría haber pasado. 
Como cada vez que pasa algo grande que involucra a dos personajes en Mad Men, la referencia sigue siendo el episodio The Suitcase, donde se nos desnudaron (metafóricamente, claro) Don y Peggy. De la misma manera, esta vez ese pas de deux fue  entre Don y Joan, Hamm y Hendricks, mostrando todo lo que tienen para mostrar y dando clase de como hacerlo. La historia es sencillísima: ante la noticia de que Greg le está pidiendo el divorcio, por primera vez en cinco años de serie, la vemos a Joan perder su compostura a prueba de balas. Don lo detecta al minuto, y la saca a Joan. Su aventura incluye hacerse pasar por marido y mujer (con hijos “4 en total”. Joanie puede estar alterada pero jamás pierde el sentido de la ironía), manejar un Jaguar y tomar mucho alcohol en vísperas de navidad en el bar de un hotel. Y demostrar cuanto se conocen y se respetan estos viejos compañeros de varias guerras. 
Dudo que veamos más que lo que pasó, si algo aprendimos es que Weiner y compañía se especializan en ir en contra de las expectativas del público. 
Eso también parece que aplica a la decadencia y posible muerte o suicidio de alguno de los personajes que se viene presagiando desde el primer episodio. Claro que no va a ser Peter! Va a ser Lane, quien cometió probablemente uno de los actos más imperdonables en su medio. Cuando alguien detecte que esa firma es falsa...
Y en una tercera, y tal vez medio descolgada historia, el inesperado regreso de Paul Kingsey nos permite ademas focalizarnos un poco en el casi olvidado Harry Crane. Fue un lindo detalle remontar a que estos dos personajes fueron presentados como un par desde el primer episodio, salvo que a uno le llegó el éxito profesional por subirse al tren de la TV antes que nadie, y al otro le pegó su propia pretensión por el peor costado y ahora es Krishna. El patetismo ante la imagen de Paul fue poderoso, y sirvió además para   agregar algunas capas al personaje de Harry y para que la segunda mitad de los 60 nos pegue una cachetada con todo desde los Hare Krishna hasta Star Trek.
Quedan tres episodios, y las cosas parecen ir precipitándose, estamos atentos a ver que pasa.
Algunas observaciones al paso:
  • Roger sabe! Por supuesto que era esperable que se hubiera dado cuenta que Kevin Harris es en realidad su hijo, pero fue una sorpresa que lo discutiera tan abiertamente con Joan. 
  • Las últimas dos veces que una secretaria fue identificada por nombre tan tempranamente, terminamos con Jane Sterling y Megan Draper. Demasiado foco en esta chica Scarlett, esténse atentos.
  • De la misma manera que la internet hoy se partió en dos con especulación sobre Don y Joan, tengo más de un amigo escribiendo fan fiction basada en el abrazo entre Harry y Paul...

jueves, 17 de mayo de 2012

Comentario: Modern Family 3x23 - Tableau Vivant


“Alice? Really?”

Esta semana fueron las “upfronts”, en las cuales las cadenas de TV de EE.UU presentan a los anunciantes los programas de la próxima temporada. Es un evento importante, donde se define el futuro de algunas series, cuáles son los pilotos elegidos como nuevas apuestas para la temporada, y donde las cadenas hacen un balance del año que pasó y presentan la estrategia para el que viene.
Cuando tomó el podio el presidente de la ABC, tiró el nuevo slogan de la cadena, que es algo así como “televisión que se siente”. Digamos que la apuesta para el canal de la Disney es apelar a “los sentimientos”.
Cuando leí esto, me recorrió un frío por la espalda. Hay un programa de la ABC que estuvo toda la temporada “apelando a los sentimientos” y en el proceso arruinando todo lo que lo hizo bueno en sus dos primeras temporadas: Modern Family.
Si son televidentes, conocen el sentimiento, es esa nausea que nos viene al minuto 19 cuando de repente empieza la musiquita, y una voz en off nos dice la moraleja de la semana. Ojo, no es que considere que todas las comedias tienen que ser cínicas, Seinfeld en potencia, simplemente que esta serie era diferente, uno encontraba otras cosas, que ya no están.
Y no es porque el elenco haya cambiado, o los guionistas: no hay más que ver las situaciones realmente graciosas, como el encuentro de Phil y Hailey antes de los títulos, la secuencia de Mitchel en el ascensor, o el chiste recurrente de que Phil se casó con Claire por no poder cortar con ella abiertamente en el momento oportuno. De todas maneras, también estas situaciones, más o menos graciosas, parecen cosas aisladas, no parte de una historia más grande. De hecho, a 10 minutos de haber terminado de ver el episodio, ya me olvidé de cual era el conflicto entre Jay y Gloria. Y hasta algo del timing que solía ser tan preciso se perdió: díganme que no soy el único al que la escena del Tableau Vivant que le dio el nombre al episodio en un momento se puso incómodamente larga. “Vergüenza ajena” de larga. 
Por si me cabía alguna duda de que estoy dejando otra serie más (y ya son varias en el año... como estoy!), las declaraciones de este tipo que les mencionaba más arriba, terminaron de convencerme. Un episodio más, el final de temporada, y buenas noches. 

 
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